¿Por qué el mar es salado si los ríos son de agua dulce?
- MiraHoy
- hace 1 día
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Si alguna vez has tragado accidentalmente un poco de agua del mar, probablemente no necesitas que nadie te explique que contiene sal.
Pero aquí aparece una pregunta bastante curiosa.
Los océanos reciben continuamente agua de lluvia y de miles de ríos.
Y el agua de los ríos no sabe especialmente salada.
Entonces...
¿de dónde sale toda la sal del mar?

Respuesta rápida
La mayor parte de las sales de los océanos procede de minerales de las rocas de la Tierra.
La lluvia y el agua que circula por ríos y suelos van disolviendo pequeñas cantidades de minerales.
Esas sustancias viajan con los ríos hasta el océano.
Cuando el agua del mar se evapora, el agua vuelve a la atmósfera, pero muchas de las sales permanecen en el océano.
Después de millones de años de este proceso, los mares contienen enormes cantidades de sales disueltas.
Pero esa no es toda la historia.
También existen procesos geológicos en el fondo oceánico que aportan y retiran sustancias del agua.
¿La sal del mar viene realmente de las rocas?
En gran parte, sí.
Aunque una roca pueda parecer completamente sólida, el agua puede reaccionar lentamente con los minerales que contiene.
La lluvia cae sobre montañas, campos y terrenos.
Después circula por:
• Rocas.
• Suelos.
• Riachuelos.
• Ríos.
• Aguas subterráneas.
Durante ese recorrido va transportando pequeñas cantidades de sustancias disueltas.
Entre ellas encontramos diferentes iones.
Dos de los más abundantes en el océano son:
sodio
y
cloruro.
Cuando ambos están presentes obtenemos los componentes principales de la sal común, el cloruro de sodio.
Los ríos llevan sal al mar aunque no sepan salados
Aquí está una de las claves.
El agua de un río sí contiene sales y minerales disueltos.
Lo que ocurre es que normalmente están presentes en concentraciones muchísimo menores que en el océano.
Por eso cuando bebes agua dulce no notas ese sabor salado característico.
Pero imagina miles y miles de ríos transportando continuamente pequeñas cantidades de sustancias hacia los mares durante tiempos geológicos enormes.
La cantidad acumulada termina siendo gigantesca.
¿Por qué la sal no vuelve a las nubes cuando se evapora el agua?
Porque durante la evaporación ocurre una especie de separación natural.
Las moléculas de agua pueden pasar del océano a la atmósfera en forma de vapor.
Las sales disueltas, en cambio, no se evaporan junto con ellas en condiciones normales.
Se quedan atrás.
Después ese vapor forma nubes.
Cae como lluvia.
El agua vuelve a circular por la superficie terrestre.
Recoge nuevos minerales.
Y finalmente puede regresar al océano.
El agua realiza el viaje.
Gran parte de la sal se queda.
Este ciclo contribuye a que los océanos mantengan una concentración de sales muy superior a la de los ríos.
¿Significa eso que el mar es cada vez más salado?
No de forma ilimitada.
Si únicamente entrara sal y nunca saliera, los océanos deberían aumentar continuamente su salinidad.
Pero existen diferentes procesos que también eliminan sustancias del agua marina.
Por ejemplo, algunos minerales pueden:
• Incorporarse a sedimentos.
• Ser utilizados por organismos.
• Reaccionar químicamente con materiales del fondo oceánico.
• Quedar atrapados en depósitos minerales.
• Intercambiarse mediante procesos hidrotermales.
Así que el océano no funciona simplemente como un vaso en el que echamos sal eternamente.
Existe un enorme sistema de entradas, salidas e intercambios químicos.
¿Qué tiene que ver el fondo del océano?
Mucho más de lo que parece.
En determinadas zonas del fondo marino, especialmente cerca de regiones volcánicas y dorsales oceánicas, el agua puede penetrar en grietas de la corteza terrestre.
Allí se calienta y reacciona con las rocas.
Después puede volver al océano a través de sistemas hidrotermales.
Durante ese recorrido se producen intercambios químicos importantes.
Algunas sustancias pasan de las rocas al agua.
Otras son retiradas del agua marina.
Por eso la composición de los océanos no depende únicamente de los ríos.
La geología del fondo marino también participa en esa gigantesca receta química.
¿Todos los mares tienen la misma cantidad de sal?
No.
La salinidad puede variar bastante de un lugar a otro.
Depende de factores como:
• Cuánta agua se evapora.
• Cuánta lluvia cae.
• Cuánta agua dulce llega de los ríos.
• Si se derrite hielo.
• Cómo circulan las corrientes.
• Qué tan conectado está ese mar con otros océanos.
En regiones cálidas y secas, donde se evapora mucha agua y entra relativamente poca agua dulce, la salinidad puede ser elevada.
En zonas con mucha lluvia o grandes aportes de ríos puede ser menor.
Por eso no todos los mares saben exactamente igual de salados.
¿Por qué el Mar Muerto es muchísimo más salado?
El Mar Muerto es un ejemplo extremo.
Recibe agua que transporta sales y minerales, pero prácticamente no tiene una salida natural importante hacia otro mar.
Además, está situado en una región muy cálida donde se evapora muchísima agua.
¿Resultado?
El agua desaparece hacia la atmósfera.
Las sales permanecen.
La concentración aumenta muchísimo.
Por eso sus aguas son varias veces más saladas que las del océano.
La elevada concentración también hace que las personas floten con enorme facilidad.
No es magia.
Es densidad.
¿Y por qué los lagos no son todos salados?
Porque depende de lo que ocurra con el agua que entra.
Muchos lagos tienen ríos que entran y otros cursos de agua que salen.
Las sustancias disueltas pueden continuar su viaje.
Pero existen lagos cerrados donde el agua entra y después desaparece principalmente mediante evaporación.
En esos lugares las sales pueden acumularse.
Por eso existen lagos extremadamente salados en diferentes partes del mundo.
La clave no es simplemente:
“¿Es un lago o es un mar?”
La pregunta importante es:
“¿Qué entra, qué sale y cuánto se evapora?”
¿Qué pasaría si los océanos no tuvieran sal?
Serían sistemas completamente diferentes.
La salinidad afecta a propiedades muy importantes del agua.
Por ejemplo:
• Su densidad.
• Su punto de congelación.
• La circulación oceánica.
• Los organismos capaces de vivir en ella.
Muchas especies marinas están adaptadas específicamente a determinadas concentraciones de sales.
Cambiar drásticamente la salinidad de los océanos transformaría completamente esos ecosistemas.
Incluso la circulación global del agua oceánica depende en parte de diferencias de temperatura y salinidad.
Así que la sal no es simplemente algo que hace que el agua sepa mal cuando la tragamos.
Forma parte fundamental del funcionamiento del océano.
¿El agua del mar contiene únicamente sal de mesa?
No.
Cuando decimos que el mar contiene “sal”, simplificamos muchísimo.
El cloruro de sodio representa una parte muy importante de las sales disueltas, pero el océano contiene muchos otros iones y elementos.
Entre ellos:
• Magnesio.
• Calcio.
• Potasio.
• Sulfato.
• Bicarbonato.
El agua marina es en realidad una enorme mezcla química.
La sal que tienes en la cocina es solo una versión extremadamente simplificada de lo que encontramos disuelto en el océano.
Haz este pequeño experimento mental
Imagina una gota de lluvia cayendo sobre una montaña.
Esa gota circula por una roca.
Después entra en un pequeño arroyo.
El arroyo llega a un río.
El río desemboca en el océano.
La gota acaba evaporándose.
Sube a la atmósfera.
Forma parte de una nube.
Y quizá semanas después vuelva a caer sobre otra montaña.
Pero parte de los minerales que transportó durante el primer viaje se quedaron en el mar.
Ahora imagina este ciclo repitiéndose durante millones y millones de años.
De repente, que el océano sea salado deja de parecer tan extraño.
¿Te gustan las curiosidades sobre nuestro planeta?
Ahora ya sabes que la sal del mar no apareció de repente.
Es el resultado de una enorme combinación de agua, rocas, ríos, evaporación, geología y millones de años.
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