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¿Por qué soñamos y por qué algunos sueños parecen tan reales?

  • MiraHoy
  • hace 1 día
  • 7 min de lectura

Te despiertas sobresaltado.


Durante unos segundos todavía estás convencido de que aquello acaba de ocurrir de verdad.


Has hablado con alguien.


Has estado en un lugar que parecía completamente real.


Quizá has corrido, has sentido miedo, te has enamorado, has discutido o incluso has vivido una situación imposible.


Y entonces miras alrededor.


Estás en tu cama.


Todo era un sueño.


Pero si nuestro cuerpo estaba dormido...


¿cómo puede nuestro cerebro crear experiencias tan intensas?


Persona durmiendo mientras representa la experiencia de tener sueños vívidos

Respuesta rápida


Soñamos porque nuestro cerebro continúa muy activo mientras dormimos.


Los sueños pueden aparecer durante distintas fases del sueño, aunque los más intensos, visuales y narrativos suelen asociarse especialmente con la fase REM.


Durante el sueño, el cerebro procesa recuerdos, emociones e información acumulada durante el día.


Sin embargo, todavía no existe una única explicación científica definitiva sobre para qué soñamos.


Los sueños podrían estar relacionados con varios procesos al mismo tiempo, como la memoria, la regulación emocional y la reorganización de información.


Y una cosa está clara:


mientras sueñas, tu cerebro puede generar una experiencia suficientemente convincente como para que, durante unos minutos, la aceptes como realidad.


¿Nuestro cerebro se apaga cuando dormimos?


En absoluto.


Dormir no significa desconectar el cerebro.


A lo largo de la noche pasamos repetidamente por diferentes fases del sueño.


Estas fases presentan patrones distintos de actividad cerebral.


Una de las más conocidas es el sueño REM.


REM viene de “Rapid Eye Movement”, es decir, movimiento ocular rápido.


Durante esta fase:


• Los ojos realizan movimientos rápidos bajo los párpados.

• La actividad cerebral aumenta.

• Los sueños suelen ser especialmente vívidos.

• La mayoría de nuestros músculos permanecen temporalmente muy relajados.


Pero no soñamos únicamente durante el sueño REM.


También pueden aparecer sueños durante otras fases.


La diferencia es que los sueños REM suelen ser más intensos, visuales, extraños y parecidos a una historia.


¿Por qué los sueños parecen tan reales?


Porque para tu cerebro muchas de las experiencias del sueño son, en ese momento, información real que está procesando.


Durante un sueño pueden activarse áreas cerebrales relacionadas con:


• Las imágenes.

• Las emociones.

• Los recuerdos.

• El movimiento.

• La percepción.


Por eso puedes experimentar algo parecido a:


ver,


escuchar,


correr,


tocar,


sentir miedo,


o hablar con alguien.


El cerebro está construyendo internamente la experiencia.


No necesitas que exista físicamente una habitación para “verla” dentro de un sueño.


Tu cerebro puede crearla.


Algo parecido ocurre cuando imaginas conscientemente un lugar, aunque durante los sueños esa simulación puede ser muchísimo más envolvente.


¿Por qué no nos damos cuenta de que estamos soñando?


Esta es una de las partes más curiosas.


Durante un sueño puedes aceptar situaciones completamente absurdas sin cuestionarlas.


Puedes estar hablando con alguien que murió hace años.


Después apareces en un colegio en el que no estudias desde hace veinte años.


Cinco segundos más tarde estás volando.


Y tu cerebro piensa:


“Sí, todo normal”.


Parte de la explicación puede estar relacionada con que durante el sueño cambian los patrones de actividad de regiones cerebrales implicadas en el razonamiento, el control y la evaluación crítica.


Por eso nuestra capacidad para preguntarnos:


“¿Tiene sentido lo que está ocurriendo?”


puede funcionar de manera diferente.


Cuando despertamos recuperamos nuestra forma habitual de interpretar la realidad y pensamos:


“¿Cómo no me di cuenta de que aquello era imposible?”


¿Por qué soñamos con cosas que nos han ocurrido durante el día?


Porque nuestros recuerdos recientes pueden aparecer dentro de los sueños.


Pero normalmente no lo hacen como una reproducción perfecta.


El cerebro puede mezclar:


una conversación de ayer,


una persona de hace diez años,


el lugar donde trabajas,


una película que viste,


una preocupación,


y un recuerdo de infancia.


Y crear algo completamente nuevo.


Por eso los sueños muchas veces parecen un collage extraño de nuestra vida.


Los científicos han observado que experiencias recientes pueden incorporarse a los sueños, aunque no necesariamente de forma literal.


Tu cerebro no reproduce simplemente el día como si fuera una grabación.


Lo reorganiza.


¿Por qué soñamos con personas que hace años que no vemos?


Porque que no pienses conscientemente en un recuerdo todos los días no significa que haya desaparecido de tu memoria.


Nuestro cerebro almacena enormes cantidades de información sobre:


personas,


lugares,


experiencias,


emociones,


voces,


caras,


olores,


y situaciones.


Durante los sueños pueden aparecer recuerdos que llevaban mucho tiempo sin entrar en nuestra conciencia.


Por eso puedes despertarte pensando:


“¿Por qué he soñado con esa persona si hacía diez años que ni me acordaba de ella?”


No necesariamente significa que el sueño tenga un mensaje oculto.


Simplemente tu cerebro dispone de esa información y puede utilizarla para construir la experiencia del sueño.


¿Todos los sueños tienen un significado?


No existe evidencia científica de que cada sueño contenga necesariamente un mensaje oculto que podamos descifrar mediante un diccionario universal.


Soñar que se te caen los dientes no significa automáticamente una cosa concreta.


Soñar con agua no tiene obligatoriamente otro significado.


Y soñar con una serpiente tampoco predice tu futuro.


Esto no significa que nuestros sueños sean completamente ajenos a nuestra vida emocional.


Nuestras preocupaciones, experiencias y recuerdos pueden influir en lo que soñamos.


Pero interpretar un sueño requiere conocer a la persona y su contexto.


El mismo sueño puede significar cosas completamente diferentes para dos personas distintas.


¿Por qué soñamos cosas tan absurdas?


Porque durante un sueño nuestro cerebro combina información de una manera muy diferente a cuando estamos despiertos.


Imagina que tienes disponibles miles de fragmentos:


una calle,


la cara de tu madre,


tu antiguo instituto,


un perro,


un viaje,


una conversación,


una película,


un miedo,


un recuerdo.


Durante el sueño esos fragmentos pueden conectarse sin respetar demasiado las reglas del mundo real.


Por eso pueden aparecer mezclas imposibles.


Tu casa tiene la puerta de un hotel.


Tu compañero de trabajo es también tu profesor del colegio.


Estás en Barcelona pero sales por una puerta y apareces en Japón.


Mientras estás soñando puede parecer perfectamente coherente.


Al despertar...


ya no tanto.


¿Por qué tenemos pesadillas?


Las pesadillas son sueños con contenido emocional negativo suficientemente intenso como para provocar miedo, angustia o incluso despertarnos.


Pueden aparecer ocasionalmente en cualquier persona.


Factores como:


• Estrés.

• Ansiedad.

• Experiencias emocionales intensas.

• Falta de sueño.

• Cambios de horarios.

• Algunos medicamentos.

• Enfermedad o fiebre.


pueden influir en los sueños y aumentar la probabilidad de experiencias desagradables durante la noche.


Tener una pesadilla ocasional es completamente normal.


Otra cosa diferente es sufrir pesadillas muy frecuentes que afecten seriamente al descanso o a la vida diaria.


¿Por qué a veces tenemos el mismo sueño varias veces?


Los sueños recurrentes son relativamente comunes.


Algunas personas sueñan repetidamente que:


llegan tarde,


pierden algo,


no pueden correr,


se les cae un diente,


tienen un examen que no han preparado,


o intentan llegar a algún sitio pero nunca lo consiguen.


No conocemos una explicación única para todos los sueños recurrentes.


Pero determinadas preocupaciones, situaciones emocionales o patrones mentales pueden reaparecer una y otra vez.


También ocurre algo sencillo:


cuanto más recuerdas un sueño, más fácil es que prestes atención si vuelve a aparecer algo parecido.


¿Podemos controlar nuestros sueños?


A veces.


Existe un fenómeno llamado sueño lúcido.


En un sueño lúcido, la persona se da cuenta de que está soñando mientras el sueño todavía continúa.


Puede pensar:


“Esto es un sueño”.


Algunas personas incluso consiguen modificar parcialmente lo que ocurre.


Por ejemplo:


decidir hacia dónde ir,


intentar volar,


hablar con un personaje,


o cambiar una situación.


Pero no siempre existe un control completo.


Puedes ser consciente de que estás soñando y aun así tener poca capacidad para cambiar la historia.


¿Los sueños lúcidos son reales?


Sí.


No son simplemente una historia que cuentan algunas personas.


Se han estudiado experimentalmente en laboratorios del sueño.


Uno de los aspectos más sorprendentes es que investigadores han conseguido comunicarse, en determinadas condiciones, con personas que estaban teniendo sueños lúcidos.


Los participantes podían recibir algunas preguntas o estímulos mientras dormían y responder mediante movimientos oculares previamente acordados.


Es decir:


una persona podía estar dormida, soñando y al mismo tiempo establecer una forma limitada de comunicación con investigadores despiertos.


¿Por qué algunas personas recuerdan muchos sueños y otras ninguno?


Probablemente todos soñamos bastante más de lo que recordamos.


El problema está en almacenar el recuerdo.


Si te despiertas durante un sueño o justo después, existe una mayor posibilidad de recordarlo.


Pero si continúas durmiendo, el contenido puede desaparecer rápidamente.


Por eso algunas mañanas recuerdas un sueño con una precisión increíble...


y diez minutos después apenas puedes reconstruirlo.


También existen diferencias individuales.


Hay personas que recuerdan sueños con mucha frecuencia y otras muy pocas veces.


No recordar tus sueños no significa necesariamente que no estés soñando.


¿Por qué olvidamos los sueños tan rápido?


Porque la memoria durante el sueño funciona de manera diferente.


Para crear un recuerdo duradero, el cerebro necesita realizar determinados procesos de codificación y almacenamiento.


Durante algunas fases del sueño, las condiciones neuroquímicas no son las mismas que cuando estamos despiertos.


Eso puede dificultar que el contenido del sueño se almacene como un recuerdo estable.


Por eso ocurre algo bastante frustrante:


te despiertas con un sueño increíblemente claro.


Piensas:


“Esto no se me va a olvidar jamás”.


Vas al baño.


Vuelves.


Y ya solo recuerdas que había...


¿un coche?


¿una playa?


¿o quizá era una casa?


El sueño desaparece a una velocidad sorprendente.


¿Soñar ayuda a procesar emociones?


Es una de las hipótesis que se investigan.


Durante el sueño, el cerebro participa en procesos relacionados con la memoria y la regulación emocional.


Por eso se ha planteado que los sueños podrían formar parte de la forma en que reorganizamos experiencias y emociones.


Sin embargo, todavía debemos ser prudentes.


No podemos afirmar que la función definitiva de los sueños sea simplemente:


“procesar emociones”.


Probablemente estamos ante un fenómeno mucho más complejo.


Y es posible que los sueños no tengan una única función.


Entonces, ¿para qué soñamos?


La respuesta científica más correcta actualmente es:


no lo sabemos del todo.


Existen diferentes hipótesis.


Los sueños podrían estar relacionados con:


• Consolidación de recuerdos.

• Procesamiento emocional.

• Simulación de situaciones.

• Reorganización de información.

• Actividad cerebral que nuestro cerebro convierte en una narrativa.


Es posible que varias de estas explicaciones sean parcialmente correctas.


El sueño cumple funciones esenciales para nuestro cerebro y nuestro organismo.


Pero determinar exactamente por qué aparece la experiencia subjetiva de soñar sigue siendo una de las grandes preguntas de la neurociencia.


Haz este pequeño experimento mañana


Antes de dormir, deja el móvil o una libreta cerca de la cama.


Cuando despiertes, no te levantes inmediatamente.


Quédate unos segundos quieto e intenta recordar:


¿Dónde estabas?


¿Con quién?


¿Qué sentías?


¿Qué estaba ocurriendo?


Después escríbelo rápidamente.


No intentes que tenga sentido.


Simplemente apunta todo lo que recuerdes.


Si haces esto varios días, probablemente descubrirás algo curioso:


sueñas muchísimo más de lo que pensabas.


El problema era que lo olvidabas antes incluso de empezar el día.


¿Te gustan las curiosidades sobre tu mente?


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