¿Por qué el cielo es azul y los atardeceres son rojos?
- MiraHoy
- hace 1 día
- 5 min de lectura
Lo vemos prácticamente todos los días y casi nunca pensamos en ello.
Durante buena parte del día, el cielo parece azul.
Pero cuando el Sol empieza a ponerse, ese mismo cielo puede transformarse en tonos amarillos, naranjas, rosas e incluso rojos intensos.
Y lo curioso es que el cielo no tiene realmente un “color” azul.
Entonces, ¿por qué lo vemos así?

Respuesta rápida
La luz del Sol parece blanca, pero en realidad está formada por muchos colores diferentes.
Cuando esa luz atraviesa la atmósfera terrestre, choca con las moléculas del aire.
Los colores de longitud de onda más corta, especialmente el azul, se dispersan mucho más que los colores como el rojo.
Durante el día, esa luz azul dispersada llega hasta nuestros ojos desde muchas direcciones y por eso vemos el cielo azul.
Al amanecer y al atardecer ocurre algo diferente: la luz solar atraviesa mucha más atmósfera antes de llegar hasta nosotros.
Gran parte de los colores azules se dispersan por el camino y predominan los tonos rojos, naranjas y amarillos.
La luz del Sol no es simplemente blanca
A nuestros ojos, la luz solar suele parecer blanca.
Pero si la separamos podemos descubrir que contiene distintos colores.
Rojo.
Naranja.
Amarillo.
Verde.
Azul.
Violeta.
Es algo parecido a lo que ocurre cuando aparece un arcoíris.
Cada color corresponde a una determinada longitud de onda.
Y esa diferencia es fundamental para entender el color del cielo.
¿Qué ocurre cuando la luz entra en nuestra atmósfera?
La atmósfera está formada por gases y pequeñas partículas.
Cuando la luz solar entra en ella, interactúa con las moléculas del aire.
Parte de esa luz continúa prácticamente en línea recta.
Pero otra parte cambia de dirección y se dispersa.
Este fenómeno se conoce como dispersión.
Y no todos los colores se dispersan igual.
Las longitudes de onda más cortas se dispersan con mucha más facilidad que las largas.
Por eso el azul y el violeta se ven especialmente afectados.
Entonces, ¿por qué el cielo no es violeta?
Aquí aparece una pregunta muy buena.
Si el violeta tiene una longitud de onda todavía más corta que el azul y se dispersa muchísimo, ¿por qué no vemos el cielo violeta?
Hay varios motivos.
Por un lado, la luz solar no contiene la misma cantidad de energía visible para nuestros ojos en todas las longitudes de onda.
Y, además, nuestros ojos son mucho más sensibles al azul que al violeta.
La visión humana utiliza tres tipos principales de conos sensibles a diferentes regiones del espectro.
La combinación de la luz que llega hasta nuestros ojos y la forma en que nuestro sistema visual la interpreta hace que percibamos el cielo principalmente como azul.
¿Por qué todo el cielo parece azul si el Sol está en un solo lugar?
Porque la luz azul no llega hasta nosotros únicamente desde la dirección del Sol.
Una vez entra en la atmósfera, esa luz se dispersa en muchas direcciones.
Por eso cuando miras hacia una zona del cielo alejada del Sol también recibes luz azul que ha sido desviada por las moléculas del aire.
Es como si la atmósfera repartiera parte de esa luz azul por todo el cielo.
Nuestros ojos reciben esa luz desde prácticamente todas las direcciones.
Y el resultado es esa enorme cúpula azul que vemos sobre nosotros.
¿Qué cambia durante un atardecer?
Cuando el Sol está alto en el cielo, su luz atraviesa una cantidad relativamente pequeña de atmósfera antes de llegar hasta nosotros.
Pero cuando está cerca del horizonte, la situación cambia.
La luz tiene que atravesar una distancia mucho mayor dentro de la atmósfera.
Durante ese recorrido, gran parte de la luz azul y violeta se dispersa antes de llegar directamente a nuestros ojos.
Los colores de longitud de onda más larga, como el rojo y el naranja, consiguen atravesar mejor ese largo camino.
Por eso el Sol y el cielo cercano al horizonte pueden adquirir tonos:
• Amarillos.
• Naranjas.
• Rojos.
• Rosados.
Cuanto más largo es el recorrido de la luz por la atmósfera, más espectacular puede resultar el cambio de color.
¿Por qué algunos atardeceres son mucho más rojos que otros?
Aquí intervienen más factores.
La cantidad y el tipo de partículas presentes en la atmósfera pueden cambiar cómo se dispersa la luz.
Por ejemplo:
• Polvo.
• Humo.
• Contaminación.
• Humedad.
• Aerosoles.
• Partículas procedentes de incendios o erupciones volcánicas.
Estas partículas pueden modificar la intensidad y distribución de los colores.
Por eso dos tardes aparentemente parecidas pueden producir cielos completamente diferentes.
Un día puedes tener un atardecer bastante apagado.
Y al siguiente, el cielo parece estar ardiendo.
¿Las nubes también cambian el color del atardecer?
Sí.
Las nubes pueden reflejar y dispersar la luz que reciben.
Cuando el Sol está bajo, esa luz ya puede tener tonos muy cálidos antes de alcanzar las nubes.
Entonces estas pueden iluminarse desde abajo y adquirir colores espectaculares.
Rosa.
Naranja.
Rojo.
Incluso violeta.
Las nubes situadas a diferentes alturas reciben la luz de manera distinta.
Por eso a veces vemos capas enteras del cielo con colores diferentes al mismo tiempo.
¿Y por qué las nubes son blancas?
Las gotas de agua y los cristales de hielo de las nubes son mucho mayores que las moléculas del aire.
En lugar de dispersar muchísimo más unos colores que otros, tienden a dispersar gran parte de la luz visible de manera más uniforme.
Cuando todos esos colores llegan juntos a nuestros ojos, percibimos blanco.
Pero una nube muy gruesa puede impedir que atraviese suficiente luz.
Por eso las nubes de tormenta pueden parecer grises o casi negras.
No significa necesariamente que sean “negras”.
Simplemente llega mucha menos luz desde su interior hasta nuestros ojos.
¿El cielo sería azul en cualquier planeta?
No necesariamente.
El color del cielo depende de la composición de la atmósfera, las partículas presentes y la luz de la estrella que ilumina el planeta.
Marte, por ejemplo, tiene una atmósfera y una enorme cantidad de polvo muy diferentes a las de la Tierra.
Por eso su cielo no se comporta visualmente igual que el nuestro.
Así que el azul del cielo terrestre no es una propiedad universal de todos los mundos.
Es el resultado concreto de nuestra atmósfera, nuestro Sol y también nuestros propios ojos.
¿Por qué el espacio se ve negro si el Sol está iluminándolo?
Porque en el espacio prácticamente no existe una atmósfera como la nuestra capaz de dispersar la luz solar por todas partes.
Si miras lejos de una fuente de luz, no hay suficientes moléculas alrededor repartiendo esa luz hacia tus ojos.
Por eso el fondo del espacio puede verse negro incluso cuando el Sol está brillando intensamente.
En la Tierra ocurre justo lo contrario.
Nuestra atmósfera llena el cielo de luz dispersada.
Y gracias a ella tenemos el azul durante el día y esos espectaculares colores al caer la tarde.
Haz este pequeño experimento
La próxima vez que veas un atardecer, fíjate en el cielo en diferentes direcciones.
Mira cerca del Sol.
Después mira hacia arriba.
Y finalmente mira hacia el lado opuesto del horizonte.
¿Ves los mismos colores?
Probablemente no.
También observa las nubes.
Algunas pueden estar grises.
Otras blancas.
Y otras completamente rosas o naranjas.
Todo ocurre con la misma luz solar.
La diferencia está en el camino que esa luz ha recorrido antes de llegar hasta tus ojos.
¿Te gustan las curiosidades científicas?
Ahora ya sabes que el cielo no es simplemente azul porque “refleje el mar”.
Su color aparece por la interacción entre la luz solar, nuestra atmósfera y nuestros ojos.
Y si quieres seguir descubriendo cosas curiosas, prueba también:
En MiraHoy siempre hay algo nuevo que descubrir.

Comentarios