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¿Por qué bostezamos cuando vemos bostezar a otra persona?

  • MiraHoy
  • hace 2 días
  • 5 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

¿Te ha pasado alguna vez que ves a alguien bostezar y, casi sin darte cuenta, tú también empiezas a hacerlo?


A veces ni siquiera hace falta estar cansado. Basta con ver un bostezo, escuchar a alguien bostezando o incluso empezar a hablar del tema para notar de repente esas ganas difíciles de evitar.


Este fenómeno se conoce como bostezo contagioso y, aunque es muy común, todavía guarda bastantes misterios.


Entonces, ¿por qué bostezamos cuando vemos bostezar a otra persona?


Persona bostezando por contagio al ver a otra persona bostezar

Respuesta rápida


El bostezo contagioso es una respuesta involuntaria que puede aparecer cuando vemos, escuchamos o incluso pensamos en otra persona bostezando.


Nuestro cerebro procesa el bostezo como una señal especialmente llamativa y, en algunas personas, esa observación puede activar automáticamente las ganas de repetir el mismo comportamiento.


Sin embargo, todavía no existe una única explicación científica que permita decir exactamente por qué ocurre.


Y no: que se te contagien mucho los bostezos no significa necesariamente que seas más empático.


¿Qué es exactamente un bostezo contagioso?


Hay que diferenciar dos cosas.


Una es bostezar espontáneamente porque estamos cansados, aburridos, acabamos de despertarnos o atravesamos determinados cambios de estado.


Otra cosa diferente es que aparezcan ganas de bostezar justo después de percibir el bostezo de otra persona.


Eso es lo que llamamos bostezo contagioso.


Y lo curioso es que no hace falta que la otra persona esté realmente delante de nosotros.


Puede desencadenarse al:


• Ver a alguien bostezar.

• Ver un vídeo de un bostezo.

• Escuchar el sonido de alguien bostezando.

• Leer o pensar sobre bostezos.


De hecho, es bastante posible que mientras lees este artículo ya hayas tenido ganas de bostezar.


¿Por qué nuestro cerebro imita el bostezo?


Esta es la gran pregunta.


Durante años se ha investigado si el bostezo contagioso forma parte de los comportamientos automáticos de imitación que aparecen cuando observamos acciones de otras personas.


Cuando vemos una acción, nuestro cerebro no se limita simplemente a registrar lo que ocurre delante de nosotros.


Determinadas áreas cerebrales relacionadas con el procesamiento de señales sociales y con la preparación del movimiento también pueden activarse.


En experimentos realizados con personas observando bostezos se han detectado cambios de actividad en regiones cerebrales relacionadas con la percepción social.


También se ha estudiado la excitabilidad de áreas motoras del cerebro como posible explicación de por qué algunas personas tienen más dificultad que otras para resistirse a bostezar.


Pero todavía no podemos resumirlo simplemente diciendo:


“Ves un bostezo y tus neuronas te obligan a copiarlo”.


El mecanismo parece ser más complejo.


¿Tiene algo que ver con la empatía?


Probablemente hayas oído alguna vez que si se te contagian fácilmente los bostezos significa que eres una persona muy empática.


Es una explicación muy popular.


Y también se ha investigado científicamente.


Algunos estudios encontraron relaciones entre el bostezo contagioso, los vínculos sociales y determinadas medidas asociadas a la empatía.


Pero cuando se ha revisado el conjunto de las investigaciones, los resultados no han sido suficientemente consistentes como para afirmar que el bostezo contagioso sea una prueba de empatía.


En otras palabras:


Que bosteces después de ver bostezar a alguien no demuestra que seas más empático.


Y que no se te contagie tampoco significa que seas una persona fría.


¿Por qué a algunas personas se les contagia muchísimo y a otras casi nunca?


Aquí aparece otra curiosidad.


No todo el mundo responde igual.


Hay personas que ven un bostezo y empiezan a bostezar casi inmediatamente.


Otras pueden ver varios seguidos y no notar absolutamente nada.


Los estudios muestran que esta susceptibilidad puede ser bastante estable en cada persona.


La edad parece tener cierta influencia: en una investigación con más de 300 participantes, las personas de mayor edad mostraron algo menos de susceptibilidad al bostezo contagioso.


Pero la edad explicaba únicamente una pequeña parte de las diferencias.


Eso significa que todavía no sabemos exactamente por qué algunas personas son auténticas máquinas de contagiarse bostezos mientras otras parecen prácticamente inmunes.


¿Puede contagiarse un bostezo solo con escucharlo?


Sí.


Aunque ver un bostezo parece ser un estímulo especialmente potente, también existen experimentos en los que escuchar sonidos de bostezos ha provocado más bostezos que escuchar sonidos de control.


Así que no necesitas ver esa enorme apertura de boca para que ocurra.


Tu cerebro también puede reaccionar al sonido.


Y esto explica una situación bastante curiosa:


puedes contagiarte de alguien que está bostezando incluso aunque no estés mirándolo directamente.


¿Por qué solo hablar de bostezos ya puede darte ganas?


Nuestro cerebro puede activar representaciones mentales de acciones sin necesidad de estar viéndolas físicamente.


Piensa en un limón recién cortado.


Imagina que lo aprietas dentro de tu boca.


Es posible que hayas notado cómo aumenta ligeramente tu saliva simplemente por imaginarlo.


Con el bostezo puede pasar algo parecido.


Leer, escuchar o pensar sobre un bostezo puede hacer que prestemos atención a esa sensación y aparezcan ganas de realizarlo.


Así que si has bostezado leyendo este artículo...


podríamos decir que el experimento ha funcionado.


¿Los bostezos sirven para decirnos que tenemos sueño?


No siempre.


Relacionamos muchísimo los bostezos con estar cansados porque aparecen con frecuencia alrededor del sueño y de los cambios entre estados de alerta.


Pero podemos bostezar también en otras situaciones.


Por ejemplo:


• Al aburrirnos.

• Después de despertarnos.

• Antes de dormir.

• Durante situaciones de espera.

• Al observar a otra persona bostezando.


Incluso existen distintas hipótesis sobre la función fisiológica del bostezo, incluyendo posibles relaciones con la regulación del estado de alerta y de la temperatura cerebral.


Sin embargo, la función exacta del bostezo sigue siendo objeto de investigación.


¿Los animales también se contagian los bostezos?


Los humanos no somos los únicos.


Se han observado comportamientos compatibles con bostezo contagioso en algunas especies sociales.


Entre ellas se han estudiado:


• Chimpancés.

• Bonobos.

• Algunos otros primates.

• Perros.

• Lobos.

• Incluso algunas aves.


Eso ha hecho que los científicos se interesen especialmente por la posibilidad de que el bostezo tenga también una función social.


Pero la respuesta no es idéntica en todas las especies ni en todos los individuos.


¿Puedes evitar un bostezo contagioso?


Puedes intentarlo.


Pero no siempre es fácil.


Cuando aparecen las ganas de bostezar podemos intentar cerrar la boca o contener físicamente el movimiento.


Sin embargo, la sensación de querer hacerlo puede continuar.


Un experimento sobre la base cerebral del bostezo contagioso encontró precisamente que intentar resistirse podía modificar la forma de expresar el bostezo, pero no necesariamente eliminar las ganas de bostezar.


Es otra pista de que estamos ante una respuesta bastante automática.


Haz ahora este pequeño experimento


Antes de continuar, pregúntate:


¿Has bostezado desde que empezaste a leer este artículo?


Si la respuesta es sí, intenta recordar cuándo ocurrió.


¿Fue al leer por primera vez la palabra “bostezo”?


¿Al imaginar a una persona haciéndolo?


¿Después de ver mentalmente una boca abriéndose?


¿O simplemente has empezado a sentirte cansado?


Puede que acabes de experimentar en primera persona exactamente el fenómeno del que estabas leyendo.


Y ahora que lo sabes, probablemente la próxima vez que alguien bostece delante de ti estarás esperando a ver cuánto tardas en hacerlo tú también.


¿Te apetece descubrir algo sobre ti?


Si te gustan estas curiosidades sobre cómo funciona nuestra mente y nuestro comportamiento, prueba también alguno de nuestros tests:





Responde unas pocas preguntas y descubre qué resultado te toca.


En MiraHoy siempre hay algo nuevo que descubrir.

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