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¿Por qué tenemos hipo y cómo se quita?

  • MiraHoy
  • hace 20 horas
  • 7 min de lectura

Estás comiendo tranquilamente.


De repente:


“¡Hip!”


Pasan unos segundos.


“¡Hip!”


Intentas aguantar la respiración, beber agua, distraerte...


y parece que cuanto más quieres que desaparezca, más insiste.


El hipo suele durar apenas unos minutos y casi siempre es completamente inofensivo.


Pero ¿qué está ocurriendo realmente dentro de nuestro cuerpo para producir ese sonido tan característico?


Persona con hipo sujetando un vaso de agua

Respuesta rápida


El hipo aparece cuando el diafragma y otros músculos relacionados con la respiración se contraen de forma involuntaria y repentina.


Inmediatamente después se produce un cierre rápido de la glotis, una parte de la laringe.


Ese cierre interrumpe bruscamente el paso del aire.


¿El resultado?


El famoso sonido:


“¡Hip!”


Normalmente el episodio desaparece solo en pocos minutos.


Sin embargo, todavía no conocemos completamente por qué existe este reflejo ni por qué determinados trucos parecen detenerlo algunas veces.


¿Qué es exactamente el diafragma?


El diafragma es un gran músculo situado debajo de los pulmones.


Separa aproximadamente la cavidad torácica de la abdominal y desempeña un papel fundamental en la respiración.


Cuando inhalamos, el diafragma se contrae y desciende.


Eso ayuda a que entre aire en nuestros pulmones.


Cuando exhalamos, vuelve a relajarse.


Normalmente todo este proceso ocurre de manera suave y coordinada.


Durante el hipo ocurre algo diferente.


El diafragma realiza una contracción repentina e involuntaria.


Poco después se cierra la glotis.


Y aparece el sonido que todos conocemos.


¿Por qué suena “hip”?


El sonido no lo produce simplemente el diafragma.


La contracción provoca una inspiración brusca.


Pero casi inmediatamente se cierra la glotis, situada en la laringe.


Ese cierre interrumpe rápidamente la entrada de aire.


El resultado acústico es ese pequeño golpe característico.


Por eso puedes notar primero una especie de sacudida en el pecho o el abdomen...


y escuchar el “hip” una fracción de segundo después.


¿Qué puede provocar el hipo?


Muchas veces aparece sin una causa claramente identificable.


Pero existen situaciones que parecen favorecerlo.


Por ejemplo:


• Comer demasiado rápido.

• Comer una cantidad abundante.

• Tomar bebidas con gas.

• Beber alcohol.

• Cambios bruscos de temperatura.

• Reír intensamente.

• Excitación o emociones fuertes.

• Tragar aire.


Una explicación posible es que algunas de estas situaciones distiendan el estómago o estimulen nervios implicados en el reflejo del hipo.


Pero incluso sabiendo esto...


a veces aparece sin que hayamos hecho absolutamente nada especial.


¿Qué tienen que ver los nervios con el hipo?


El hipo parece depender de un circuito reflejo en el que participan diferentes estructuras del sistema nervioso.


Entre ellas se encuentran el nervio frénico y el nervio vago.


El nervio frénico es especialmente importante porque controla el diafragma.


El nervio vago, por su parte, conecta el cerebro con numerosas estructuras del cuello, tórax y abdomen.


Cuando determinadas señales activan este circuito de forma repetitiva, pueden producirse las contracciones características del hipo.


Podemos imaginarlo como una especie de reflejo automático que temporalmente empieza a repetirse.


Y nosotros no podemos simplemente decidir:


“Diafragma, deja de hacerlo”.


¿Por qué nos da hipo al comer demasiado rápido?


Cuando comemos rápidamente podemos tragar más aire.


Además, el estómago puede llenarse y expandirse con rapidez.


Esa distensión puede estimular estructuras y nervios cercanos relacionados con el reflejo del hipo.


Por eso uno de los consejos más sencillos para las personas a las que les ocurre frecuentemente es:


comer algo más despacio.


No garantiza que nunca vuelva a aparecer.


Pero tiene bastante más lógica fisiológica que muchos de los trucos extraños que circulan por internet.


¿Y por qué las bebidas con gas pueden provocarlo?


Porque contienen dióxido de carbono.


Cuando bebemos una bebida carbonatada, parte de ese gas puede acumularse en el aparato digestivo y contribuir a distender el estómago.


Y ya hemos visto que la distensión gástrica es uno de los factores que pueden favorecer episodios de hipo.


Por eso beber rápidamente un refresco con gas después de una comida abundante puede ser una combinación perfecta para empezar:


hip...


hip...


hip...


¿Asustar a alguien realmente puede quitarle el hipo?


Probablemente sea el remedio casero más famoso.


Tienes hipo.


Alguien se acerca silenciosamente.


“¡BU!”


Y supuestamente desaparece.


¿Funciona?


A veces una interrupción brusca de la respiración o de la atención podría coincidir con el final del episodio.


Pero no existe evidencia sólida de que dar un susto sea un tratamiento fiable.


Además, muchos episodios de hipo desaparecen espontáneamente.


Esto crea un problema curioso.


Haces algo justo antes de que el hipo terminara por sí solo...


y después estás convencido de que ese truco lo curó.


Así nacen muchos remedios caseros.


¿Aguantar la respiración puede funcionar?


Es uno de los métodos tradicionales más utilizados.


Contener la respiración durante un periodo corto modifica temporalmente el patrón respiratorio y aumenta la concentración de dióxido de carbono en sangre.


Esto podría interferir con el circuito reflejo responsable del hipo.


Algunas personas notan que funciona.


Otras no.


Lo importante es que no existe un método doméstico que garantice detener todos los episodios.


Y nunca hay que llevar la retención de la respiración hasta marearse o sentirse mal.


¿Beber agua funciona?


También es uno de los trucos clásicos.


Beber pequeños sorbos de agua fría puede modificar temporalmente la respiración y estimular estructuras de la garganta relacionadas con el nervio vago.


Por eso podría interrumpir el ciclo en algunos casos.


Pero nuevamente:


no existe garantía.


Si bebes agua y el hipo desaparece, puede haber ayudado...


o quizá el episodio simplemente había llegado a su fin.


¿Y beber agua del revés?


Seguro que conoces este truco.


Consiste en inclinarse y beber desde el borde contrario de un vaso.


La postura obliga a modificar la forma habitual de respirar y tragar.


Eso podría alterar temporalmente el patrón que mantiene el hipo.


Pero no necesitamos hacer acrobacias peligrosas sobre el fregadero.


Beber despacio y tranquilamente es bastante más sensato.


¿Funciona tragar azúcar?


Otro remedio tradicional consiste en tragar una pequeña cantidad de azúcar granulada.


La teoría es que la sensación intensa en la garganta podría estimular vías nerviosas relacionadas con el reflejo.


Se han publicado observaciones sobre este método, pero la evidencia científica es limitada.


Así que no podemos presentarlo como una cura demostrada.


Lo mismo ocurre con una larga lista de remedios:


limón,


vinagre,


miel,


hielo,


cosquillas,


tirarse de la lengua...


La creatividad humana contra el hipo parece prácticamente infinita.


¿Por qué los trucos son tan difíciles de estudiar?


Porque el hipo habitual presenta una característica bastante incómoda para los investigadores:


suele desaparecer solo.


Imagina que alguien tiene hipo.


Le das agua fría.


Dos minutos después desaparece.


¿Lo eliminó el agua?


¿O iba a desaparecer igualmente?


Para demostrar científicamente que un método funciona necesitamos comparar grupos, controlar variables y repetir los resultados.


Por eso muchos remedios populares tienen explicaciones fisiológicas posibles...


pero poca evidencia sólida.


¿Cuánto tiempo puede durar el hipo?


La enorme mayoría de los episodios duran poco tiempo.


Minutos.


Quizá algo más.


Y desaparecen solos.


Pero existen casos mucho menos frecuentes en los que el hipo continúa durante días, semanas o incluso más.


Cuando dura más de 48 horas se considera hipo persistente.


Y ahí la situación cambia.


Un hipo tan prolongado puede estar relacionado con medicamentos, problemas digestivos, alteraciones metabólicas, enfermedades neurológicas u otras condiciones médicas.


Por eso no debe tratarse simplemente como una curiosidad.


Si dura dos días o más, conviene consultar con un profesional sanitario.


¿Alguien puede tener hipo durante años?


Sí, aunque es extremadamente raro.


Existen casos documentados de hipo persistente o intratable durante periodos extraordinariamente largos.


Cuando ocurre, puede convertirse en un problema serio.


Imagina intentar:


dormir,


comer,


hablar,


trabajar,


o mantener una conversación


mientras tienes una contracción involuntaria cada pocos segundos.


El hipo prolongado puede afectar al sueño, la alimentación y la calidad de vida.


Por eso existen tratamientos médicos específicos para determinados casos persistentes.


¿Los bebés también tienen hipo?


Muchísimo.


De hecho, el hipo puede aparecer incluso antes de nacer.


Durante el embarazo pueden observarse movimientos fetales rítmicos compatibles con hipo.


Los recién nacidos también pueden tener episodios frecuentes.


Eso hace todavía más misterioso el origen del reflejo.


Se han propuesto diferentes hipótesis evolutivas sobre por qué existe.


Pero todavía no tenemos una respuesta definitiva sobre cuál es su función, si es que actualmente posee alguna.


Entonces, ¿para qué sirve el hipo?


No lo sabemos con certeza.


Esta es una de esas situaciones en las que la ciencia conoce bastante bien qué ocurre...


pero no necesariamente por qué existe.


Sabemos identificar las contracciones.


Sabemos qué músculos y nervios están implicados.


Conocemos numerosos desencadenantes.


Pero la función evolutiva exacta del reflejo sigue siendo discutida.


Algunas hipótesis lo relacionan con mecanismos muy antiguos de respiración.


Otras han planteado posibles funciones durante la alimentación en mamíferos jóvenes.


Pero ninguna explicación ha quedado establecida definitivamente.


Así que la próxima vez que tengas hipo podrás pensar:


“Mi cuerpo acaba de activar un reflejo cuyo propósito seguimos sin comprender completamente”.


Probablemente no hará que desaparezca.


Pero al menos será más interesante.


¿Qué puedo probar cuando tengo hipo?


Si es un episodio normal y breve, normalmente no necesitas hacer absolutamente nada.


Desaparecerá por sí solo.


Si quieres intentar interrumpirlo, algunos métodos sencillos utilizados tradicionalmente son:


• Contener brevemente la respiración sin forzar.

• Beber pequeños sorbos de agua fría.

• Hacer gárgaras con agua fría.

• Respirar lentamente y recuperar un ritmo tranquilo.


Ninguno garantiza funcionar.


Y cuanto más extraño o peligroso sea el truco...


menos sentido tiene probarlo.


Nunca merece la pena arriesgarse a atragantarse, desmayarse o hacerse daño simplemente para eliminar unos minutos de hipo.


Haz este pequeño experimento


La próxima vez que tengas hipo, no intentes quitarlo inmediatamente.


Durante unos segundos fíjate en lo que ocurre.


¿Dónde notas la contracción?


¿En el pecho?


¿En la parte alta del abdomen?


¿Puedes notar la sacudida antes de escuchar el sonido?


Después intenta respirar de manera lenta y controlada durante un rato.


Quizá desaparezca.


Quizá no.


Pero al menos habrás notado algo que hacemos miles de veces sin pensar:


respirar depende de una coordinación extraordinariamente precisa entre músculos, nervios y cerebro.


Y el hipo es lo que ocurre cuando, durante unos instantes, esa coordinación decide ponerse un poco creativa.


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